No es posible la experiencia sin poner el cuerpo. No hay mejor aprendizaje que el que marca la piel.
Cuando el observador deja de ser audiencia y se atreve a intervenir en la escena, cae en la cuenta de lo ardua que es la trama de la obra, especialmente porque los personajes que la habitan ya están representados y el relato no considera un actor nuevo. Ranciere dice que la política sucede cuando aquél que no esta siendo tenido en cuenta irrumpe en la escena y hace escuchar su voz. Es lo que hacemos.
Con esa lógica de la irrupción, dentro del marco de la creación de un Laboratorio de Políticas Publicas propuesto por el Frente Universitario, presentamos dos proyectos de investigación relacionados con temas de gestión local. Los proyectos fueron enteramente elaborados por alumnos y graduados donde, en un proceso de selección inverso, los directores fueron los convocados y no los convocantes.
A esa altura conocimos el primer dato de la trama: a) sólo los Docentes Investigadores pueden dirigir proyectos, b) sólo los docentes pueden formar parte del equipo de investigación, c) los graduados, como los estudiantes, pueden acceder solamente como becarios, d) el título de Licenciado obtenido habilita a la investigación fuera de la universidad pero no dentro de ella, e) la carrera de investigador está ligada a la de docente.
La paradoja es que aquellos que los idearon y elaboraron no figuran en ninguna parte de las presentaciones y si logran entrar como becarios en sus propios proyectos, no intervendrán en el proceso completo de la investigación y, probablemente, no superarán la instancia de recavadores de datos. No cuentan.
Siempre hay gauchos que te permiten acceder a otros niveles imposibles de legitimar, pero no es la cuestión.
No es nuestra intención modificar la lógica de la carrera de Docente Investigador en las becas para investigación existentes. Lo que pretendemos es habilitar un espacio diferenciado, con todos los requisitos metodológicos y académicos pertinentes, donde puedan investigar todos aquellos, graduados y estudiantes avanzados, que no pretenden ejercer la docencia y que demuestren la capacidad adecuada.
Con esto, como en todo, intentamos ubicarnos en un lugar distinto al del que escucha, asiente o discute desde la audiencia. Siempre habrá excusas y resistencias para no modificar la obra porque fue pensada sólo para determinados actores.
Volviendo a Ranciere, la lógica de las instituciones es la lógica policial que normaliza un orden jerárquico y garantiza su permanencia y reproducción. La política es un modo de acción colectiva que se enfrenta al poder establecido, crea un nuevo espacio y reconfigura la realidad. En eso estamos.
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